"Precisamente por su condición de hijo, el niño puede cambiar a los adultos en un sentido favorable (...) El niño no es en absoluto consciente de su influencia en la formación de los adultos y, por tanto, no se presenta conscientemente como APÓSTOL. El niño puede cambiar a los hombres (...) El niño puede anular el egoísmo y suscita el espíritu de sacrificio. Esto ocurre cada vez que en una familia nace un niño, un hijo. Así conmueve y forma Dios al adulto por medio del niño. Este es el significado que tiene el niño para la vida de los adultos. Por lo que representa el niño y por sus necesidades que debemos atender, podemos hablar de él como una gracia externa que entra en la familia donde desarrolla EL APOSTOLADO DEL NIÑO." (Maria Montessori- Dios y el niño y otros escritos inéditos) Parece que fue ayer cuando estaba viviendo mi particular " Nochebuena " con Miguel y hoy, así, de repente, como en un parpadeo, hemos celebrado el primer año de Miguel... ¡Y yo aún n...