Esta entrada la escribí en su momento desde mi reciente y profundo enfado por cómo se habían dado las cosas, por cómo una vez más mis expectativas como recién estrenada familia se habían visto truncadas ... Ahora , la releo y siento que gracias a Dios, mi enfado se ha ido transformando en simples recuerdos. Ahora veo la situación desde otra perspectiva (o lo intento): desde la empatía y la comprensión de que en ese momento, tanto nosotros como todos los que nos rodeaban, éramos absolutamente PRIMERIZOS en esto. Sí, y es que hay que contar con eso también. Los papás desde luego somos inexpertos como padres, pero nuestros familiares acaban de asumir un rol en el que son primerizos también, y eso hace que todos podamos equivocarnos al tomar decisiones... pero lo que no debemos olvidar es que esas decisiones (acertadas o no) las tomamos (y las toman, en el caso de nuestros familiares) pensando en que ESTAMOS (están) HACIENDO LO MEJOR PARA AQUELLOS A QUIENES QUERE...