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MI LACTANCIA ¡DUELE!: 4 MESES DE LACTANCIA "POCO IDÍLICA" (Parte 1)


Debo reconocer que, como ya habréis notado, mis primeras experiencias con la lactancia de S no fueron nada positivas. Los primeros días, las primeras semanas... incluso diría que los primeros 4 meses, fueron para mí un horror. Luego se fue arreglando un poco la cosa y al final acabé enamorándome de la lactancia, hasta que incluso, lo recuerdo con nostalgia y el momento del destete (elegido por S) me dio mucha penita. 

Pero al principio... Creo que, sencillamente, no me lo esperaba así... Y es que yo sigo diciendo que por mucho que leas y preguntes, es imposible registrar todo lo que supone la lactancia materna a demanda sin estar ya metida realmente en el ajo...

Además, Internet, los libros, las opiniones más actuales de médicos, matronas y enfermeras (porque las de los demás no las tengo en cuenta ya)… todo está plagado de piropos y más piropos hacia la lactancia: que si es lo mejor, que si la lactancia a demanda es maravillosa, que si beneficia a la madre, al niño, al padre… que si el apego, que si el vínculo, que si las defensas… muchas cosas positivas, algo que por supuesto, está muy bien... pero a mí me habría gustado poder formarme unas expectativas más realistas y encontrar también (igual no lo supe buscar...) experiencias de la parte "NEGATIVA" de la lactancia, que también la tiene... porque la lactancia a demanda también puede ser un camino duro y difícil a todos los niveles (físico, psicológico y emocional). 

Igual así no me habría pillado tan de sorpresa y, seguro que así no me habría sentido tan culpable ni tan mala madre al pensar y sentir lo que sentía en algunos de esos momentos que debían ser tan idílicos y felices (y conste que sé que hay lactancias "más difíciles" que la que tuvimos S y yo) pero que en realidad estaban siendo un calvario


Así que no sería justo empezar a hablaros de lo maravillosa que acabó siendo nuestra lactancia (porque de verdad, acabó siendo una experiencia maravillosa) sin contaros esta parte "más difícil" que en nuestro caso fue el pistoletazo de salida y que duró unos 4 largos meses...



¡Me muero de dolor!: Obstrucciones, grietas y frenillo

Primeros obstáculos de nuestra lactancia: las obstrucciones y las grietas… ¡Me moría de dolor y en ocasiones llegué a odiar los momentos en los que tenía que darle el pecho a S!

Gracias a Dios, yo tengo a mi matrona en casa, la tía A… que me enseñó lo que no está escrito y, sobre todo, me apoyó y me animó infinito. Venía todos los días que podía a ayudarme. Gracias a ella no dejé la lactancia en este primer obstáculo, pero también gracias a ella llegué a entender perfectamente a las mamás que abandonan la lactancia durante el proceso de instauración… ¡sin ese apoyo puede llegar a ser materialmente insoportable! Yo, desde luego, si no hubiera tenido su apoyo, lo habría hecho.

Pero vamos por partes:

Obstrucciones y Perlas de Leche:

Como ya os conté, cuando llegué a casa del hospital tenía el pecho muy hinchado, lleno de leche. Mi tía A me explicó que esto es normal en los primeros días, ya que la producción de leche es mayor que la demanda del bebé, y que poco a poco se va regulando. Lo único que hay que vigilar es que el bebé vacíe bien el pecho para que no se produzca una mastitis (hay mamás a las que les da incluso fiebre). Los síntomas son dolor, hinchazón y rojeces, sobre todo en las zonas de las axilas y por debajo del pecho, que es donde más les cuesta a los bebés vaciar.


En mi caso, no llegué a hacer lo que realmente se conoce como una mastitis (que es lo que os decía arriba: una infección en toda regla, con su fiebre correspondiente). Gracias a la tía A, lo mío se quedó en obstrucción mamaria (o en muchas obstrucciones, cuando S estaba vaguete para vaciar bien el pecho, a lo largo de los cuatro primeros meses).

Podía notar perfectamente con mi mano los conductos llenos de leche, duros como piedras y de un tamaño parecido a un cordón… Y luego, además de los conductos, tenía unas cuantas bolas dentro del pecho. Las zonas inflamadas dolían un montón, y a veces se me ponían calientes y rojas (que es lo que hay que evitar para que no se desarrolle una mastitis). Algunas veces, solo con mover el brazo, coger a S, o con el simple roce de una camiseta (y qué decir del sujetador...) me moría de dolor. 

Además de las obstrucciones también tuve varias perlas de leche, unos puntitos blancos y duros que sobresalían por el pezón, como si fueran la “cabeza de una espinilla” para que nos entendamos. Estas perlitas son el final del conducto taponado, y también hacen de tapón, complicándolo todo un poquito más… y duelen o escuecen… casi más que las grietas. Cuando el bebé succiona es como si te rasparan con una lija, o te clavaran unos cuantos alfileres…

Durante esos primeros meses las obstrucciones y las perlas fueron frecuentes (casi diarias).  Cuando no era un pecho, era el otro, y otras veces, los dos. Era la pescadilla que se mordía la cola: me dolía el pecho y daba menos de mamar a S, así que se me acumulaba más leche y me dolía más. Luego, a partir del tercer mes aproximadamente, la frecuencia fue disminuyendo, quedando las obstrucciones relegadas a las noches o los días en los que S decidía mamar menos de lo que lo hacía normalmente (no olvidemos que la producción de leche de la madre se regula a la demanda habitual del bebé).


Grietas en los pezones:

Pero, por si fuera poco… a las obstrucciones se unieron las famosas grietas… ¿Os imagináis el dolor que sentía cada vez que S tomaba el pecho? Tenía que ofrecerle el pecho para que lo vaciara, pero las grietas me terminaban de rematar… Yo cerraba los ojos, apretaba los labios y solo deseaba que la toma acabara cuanto antes (igualito a la imagen de "momento lactancia" que yo me había formado en mi cabeza...).

Se supone, que una lactancia “bien hecha” por ambas partes (mamá y bebé) no debe doler ni generar grietas en los pezones; así que estaba claro que algo estábamos haciendo mal. Lo peor de las grietas era que, como me dolían, obviamente, provocaban que retrasara todo lo posible el momento de darle el pecho a S, y claro, esto hacía que la obstrucción tampoco mejorara.

De ahí que muchas veces en cuanto S se adormilaba… yo le quitara del pecho para descansar un poco… algo que me hizo sentir extremadamente culpable cuando (en los meses siguientes) S tuvo problemas de peso.

Por supuesto había que intentar que las grietas que ya estaban hechas se curaran… Pero lo más importante era detectar el problema para que no salieran más.


El famoso frenillo:

¿Y qué era lo que estábamos haciendo mal? Mi tía revisó mil veces la posición del bebé, y era correcta, revisó también (otras mil veces) si S cogía parte de la aureola y no solo el pezón y tampoco parecía que fuera eso… probamos un montón de posiciones y posturas, así o asá... hicimos de todo, pero nada. Así que llegamos a la conclusión de que la causa del dolor podría ser el famoso frenillo lingual de S.



Lo consultamos con el pediatra y nos dijo lo mismo que nos dijeron en la revisión de las 24 horas del hospital, que era mejor esperar para ver si el frenillo se iba laxando poco a poco y la lengua de S ganaba en movilidad sin necesidad de una intervención quirúrgica.

¿Y qué pasa o qué puede pasar cuando un bebé tiene el frenillo sublingual corto? Pues en el caso de S, todo lo que nos pasó fue:
  • Dolor para mí durante las tomas (además de obstrucciones y grietas).
  • Como la lengua de S no estimulaba suficientemente el pecho, la cantidad de leche que yo generaba empezó a disminuir.
  • Las tomas de S eran o interminables (nunca se soltaba por sí solo del pecho), o muy cortitas pero súper seguidas (S se cansaba rápido de succionar, pero no había saciado su apetito, así que demandaba más).
  • Las tomas interminables o numerosas no eran para nada efectivas nutricionalmente hablando porque S, como veréis más adelante, no ganaba peso por más que le ponía al pecho constantemente de mil maneras diferentes.

Conclusión 

Y este es el resumen de la parte más dura físicamente hablando de nuestros primeros 4 meses de lactancia.  

Tooooooooodo esto junto a lo que supone psicológicamente también, hizo que me frustrara y me desanimara muchísimas veces durante el comienzo de la lactancia… y ya sumado a los alentadores comentarios de “será que tienes poca leche, o que tu leche es mala…” ¡la lactancia era a veces insoportable!

Pero gracias al empeño y ayuda de mi tía A y al incondicionalísimo apoyo de mi querido J, S y yo sobrevivimos a la lactancia con éxito… es más, ¡quedamos encantados con ella!

Ahora, con la perspectiva de cuatro años de distancia y la lactancia de R que fue radicalmente diferente (aunque también con grietas al principio), puedo decir que la lactancia es un proceso sumamente delicado y difícil, peeero: se puede y TODO PASA, al final a S y a mí nos ha compensado, ¡nos llegamos a convertir, con mucho esfuerzo y ayuda por parte de la tía A, en unos "pequeños expertos" en lactancia! 

Y si pudiera volver atrás no cambiaría nada de nada, porque aprendí muchísimo de lactancia, de maternidad y de entrega. Ahora... también entiendo perfectamente a todas las mamás que deciden dejar la lactancia ante estos obstáculos... ¡Sin un buen apoyo las lactancias así tienen que ser insoportables! Y si la mamá no está bien... es prácticamente imposible que el bebé esté bien. 


Así que... bravo por todas las mamás con lactancia materna, mixta o artificial porque sinceramente... esto ¡hay que vivirlo para poder opinar!



¡Gracias una vez más por estar ahí! Y contadme ¿cómo fueron vuestras lactancias? ¿Os encontrasteis con alguno de estos problemas?


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